
La mujé de ANtonio
camina así.
Cuando va a la calle
camina así.
Cuando va al mercado
camina así...
Sí era unja liturgia intensa, fogosa. Sonaban las maracas y el saxofón olúia a vagina en un ambiente de llamaradas Los cuerpo ondulante sin duda era de la misma naturaleza ígnea, despedían rayos y centellasEmergía la mulata bella de un uncesante y espumoso oleaje de olanes blancos; se estremecía del alegre imperio del baile y caía febrilente para fingir que era acosada por su enloquecida pareja
Fulguraban los ojos de carbón encendido. Hacíamos ruedo frenético. Cimbraban las caderas Era un espasmo interminable: saxofón, maracas, tumbas y tambores. Luenga lenguas de fuego salían de losw redond+isimos culos y la bailadora me hacía estremecer.
Era una alegría bárbara. Es un deleite atlético. La vida se goza. En Matanzas sí se canta Siboney.Inhala el perfume de la gardenía confundida con el de la guanábana y el platanar...
Tamba, del negro que tumba
tumba del negro, caramba,
caramba que el negro tumba
yamba, yambé, yambambé....
Yo me pregunto ahora, tras la danza ritual del amor brujo, ¿cuál sería la reacción del Dr. Thomas Livingston Bayne Vaught, al lado de su joven y tierna esposa de origen cubano, Helena Peña Barrera, ante tal exuberancia sensual?
miércoles, 30 de abril de 2014
RUMBA RUMBERA CUBABNA
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