El hombre ama ocultarse. Con la poesía reaparece. La imagen se convierte en realidad, y esa quassi virtualidad, que permanecía escondida, reaparece resplandeciente en magníficas palabras que hacen surgir más bellas imágenes: la hipérbole, la retórica, en suma, están al servicio del hombre que se levanta como Lázaro de la tumba donde se encontraba escondido. En ese poema somos la realidad evanesciente. Es el instante del fiat luz y del paraíso terrenal. Eso signfica la vida. Que se mueva y y que los signos se unan a lo que representaban originalmente.
Tus ojos parpadean y dejan de ser símbolos yertos. Tu frondosa cabellera desciende por tus hombros. Apareces como una realidad viviente dotada de poderes mágicos nefastos o benignos. Y mi lenguaje es dulce melodía que te significa...Y así reaparece en la vrtualidad la realidad de Ottawa de polacos rebeldes y magníficos, reflejados en tus ojos negros:
http://youtu.be/oQEjwKs_hpg
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