GRACIASSS JEFE, POR TODO LO QUE ME HAS ENSEÑADO, COMO ESAS CARTAS DE NIÑO DESCUBIRNDO EMOCIONES, COMO CANCIONESS AL ALBA, SI ME ENSEÑASSTE TODAS ESAS ESENCIAS QUE SE APRENDEN DESDE EL ALMA, LIBRO SOBRE LIBRO SOBRE PUESTO Y LA COMPRENSION QUE SE APRENDE EN LA MIRADA, DE VER LOS EJEMPLOS, DISCURSO TRAS DISCURSO PALABRA TRAS PALABRA, LO TRAEMOS DEL ABUELO SUSPENDIDO EN EL ADN QUE ES MEMORIA SAGRADA, GRACIAS POR SIEMPRE ABRIR LA MENTE, Y DARME, COSAS, ESENCIAS, Y METAFORAS, SIEMPRE SABIAS, POR TODO ESO Y MAS, GRACIAS CHIEFF UN ABRAZO DEL ALMA.................YEHA SIP
martes, 20 de septiembre de 2016
domingo, 18 de septiembre de 2016
viernes, 16 de septiembre de 2016
Juan Gabriel - Siempre En Mi Mente ft. Espinoza Paz
Tú estàs siempre en la mente de todos los mexicanos!
EN EL DIA DE LA PARIA UN DISCURSO DE JUÁREZ QUE ES UN POEMA
EN EL DIA DE LA PARIA UN DISCURSO DE JUÁREZ QUE ES UN POEMA
| 1840 Discurso patriótico pronunciado por Benito Juárez en la ciudad de Oaxaca. Oaxaca, septiembre 16 de 1840. Conciudadanos: El día 16 de septiembre de 1810 es para nosotros del más feliz y grato recuerdo. En él rayó la aurora de nuestra preciosa libertad. En él recibió el león castellano una herida mortal, que más adelante lo obligó a saltar la presa. En él la Providencia divina fijó al monarca español el hasta aquí de su poder, dando al pueblo azteca un nuevo Moisés que lo había de salvar del cautiverio. En él los mexicanos volvieron del letargo profundo en que yacían y se resolvieron a vengar el honor ultrajado de su patria. Justo es, pues, que celebremos este día de tanta ventura; pero es también justo que tributemos homenajes de gratitud al hombre ilustre que lo marcó con una empresa tan difícil como atrevida. Él no es ciertamente un soberano que preside una reunión de potentados y con cuyos auxilios cuente para la campaña. No es un capitán educado en la escuela de la guerra. Él es un sacerdote humilde del clero mexicano. Es un virtuoso párroco del pueblo de Dolores; lo diré de una vez: es el ciudadano Miguel Hidalgo y Costilla. Sí, éste es el dichoso mortal que el cielo destinó para humillar en México la tiranía española. Éste es el que osó ensayar entre nosotros aquella máxima respetable, de que el pueblo que quiere ser libre lo será. Este es el que enseñó a los reyes que su poder es demasiado débil cuando gobiernan contra la voluntad de los pueblos. Éste es el que enseñó también a los pueblos que un acto de resolución es bastante para hacer temblar al despotismo, a pesar de su fausto y de su poder; y éste es, por último, el que nos trazó la senda que debemos seguir para no consentir jamás tiranos en nuestra patria. Catón, por no sufrir el yugo de César opresor, elige la muerte y termina sus días a los filos de su propia espada. Bruto aborrece la tiranía de Tarquino, pero le es necesaria la violación de Lucrecia para pronunciar su total exterminio. Guillermo Tell sacude el yugo austriaco hasta que la crueldad de Gesler extirpa los ojos de un viejo desvalido. Pero Hidalgo no sacrifica inútilmente su existencia como Catón, ni necesita de los hechos sangrientos y nefarios que estimularon el patriotismo de Bruto ni de Tell. Su alma es de temple más delicado, su amor patrio es más acendrado, y la sola consideración de que es esclava su Patria lo determina a romper sus cadenas. Sin más soldados que unos cuantos indígenas, sin más armas que hondas, hoces y palos, da en el pueblo de Dolores el grito siempre glorioso de ¡Independencia o muerte! ¡Oh suceso mil veces venturoso! ¡Oh sol de 16 de septiembre de 1810! Tú, que en 60 lustros habías alumbrado nuestra ignominiosa servidumbre, esclareces ya nuestra dignidad, y tus lucientes rayos surcan ya la frente de un republicano que ha jurado vengar nuestra afrenta. Su voz, lo mismo que el rayo eléctrico, hiere momentáneamente a los mexicanos, y éstos, como el náufrago que divisa el puerto de salvamento, como el viajero que en las abrasadas arenas del desierto percibe el agua que ha de apagar la sed que lo devora, vuelven a alistarse en las banderas del nuevo caudillo. Éste los guía al combate, desafía todos los peligros. En distintas batallas triunfa de sus diestros enemigos, y si bien es verdad que la fortuna lo abandona, no por eso desmaya. Convencido de la justicia de su causa, recibe la muerte con la serenidad de los héroes, dejando ya comenzada la obra de nuestra regeneración política, obra que selló con su sangre y que por sí sola inmortalizará su nombre sin el auxilio del mármol ni del bronce. Voló a la inmortalidad dejando a sus contemporáneos y a su posteridad el cuidado de perfeccionar aquélla. Pero ¡oh desgracia! sus votos no han tenido cabal cumplimiento. Su patria, destrozada por la funesta guerra civil, presenta todavía el aspecto de un campo de batalla. El edificio está levantado, es verdad, pero no se ha podido consolidar. Es necesario que los operarios imiten la actividad del primero y que no hagan uso de materiales del antiguo edificio. Más claro: para que la obra de la independencia que nos dejó encomendada el héroe de Dolores reciba su más perfecta consolidación, necesitamos de dos cosas: primera, imitar la resolución noble de Hidalgo para trabajar en bien de la Patria; y, segunda, desechar de nuestro sistema político las máximas antisociales con que España nos gobernó y educó por tantos años. He aquí compatriotas las dos proposiciones que me propongo demostrar. Pero antes debo advertir que al hablar en esta vez de la nación española no me propongo zaherirla. No es mi intento renovar heridas que deben cicatrizarse con el bálsamo saludable de un patriotismo ilustrado. Hablo de España conquistadora y no de España amiga de la justicia. Sólo recuerdo sus pasados extravíos para deducir de ellos consecuencias saludables a mi patria, pues, por lo demás, yo respeto a esa nación que tributando a la moderna civilización ha adoptado en su administración pública las doctrinas de una política justa y liberal, ha confesado ya la justicia de nuestra causa y ha reconocido nuestra nacionalidad. Hecha esta salvedad que exige la justicia y decoro nacional, paso ya a ocuparme de mi primera proposición, si tenéis la bondad de escucharme, y para no fastidiar vuestra atención, procuraré desarrollar mis ideas con toda la brevedad que me sea posible. El egoísta, lo mismo que el esclavo, no tiene patria ni honor. Amigo de su bien privado y ciego tributario de sus propias pasiones no atiende al bien de los demás. Ve las leyes conculcadas, la inocencia perseguida, la libertad ultrajada por el más fiero despotismo; ve el suelo patrio profanado por la osada planta de un injusto invasor, sin embargo, el insensato dice: nada me importa, yo no he de remediar al mundo; ve sacrificar a sus hermanos al furor de una cruel tiranía, con la misma indiferencia que la oveja a mira al lobo que desola al rebaño. Cuando hombres de esta clase se multiplican, la patria está próxima a su ruina. La dignidad, la opulencia y la gloria que le adquirieron sus mejores hijos, desaparecen como el humo al soplo pestífero del egoísmo. Presto, la sociedad se convierte en un conjunto de esclavos que reciben el yugo del primero que los conquista. Aquella antigua Grecia que se cubrió de gloria triunfando de las legiones numerosas del soberbio Jerjes, después se cubrió de ignominia sucumbiendo a las inferiores fuerzas de Filipo; porque en una época sus hijos estaban animados del amor de su patria, y en la otra sólo buscaban sus mejoras personales. Roma, que en los bellos días de su república se había hecho la señora del universo y el modelo del valor y de las demás virtudes sociales, se vio después humillada a los pies de sus emperadores, y al fin destrozada por las armas de la barbarie; porque entonces cada cual de sus hijos procuraba sus propias comodidades, y cada cual se abandonaba a la más vergonzosa apatía. México, poblada de mil naciones guerreras y por la misma naturaleza defendida, recibió la ley de un puñado de aventureros porque los viles tlaxcaltecas prefirieron una rastrera venganza al honor nacional, y prestaron su funesta alianza al invasor de Castilla, quien también los subyugó en premio de su perfidia y egoísmo criminal. España, a pesar de la distancia de su metrópoli, nos dominó desde entonces porque el patriotismo mexicano quedó sepultado con el cuerpo de Cuauhtémoc, y ya nadie pensó sino en sí mismo, y cada uno se contentó con besar humilde la mano que lo oprimía. Si en aquel período de funesta memoria nuestros antepasados hubieran tenido desprendimiento, si hubieran sacrificado su aparente reposo, sus engañosas comodidades y su misma vida al bien de la nación, nuestra esclavitud no hubiera sido tan prolongada, tiempo ha que hubiera variado nuestra condición y ya no lucharíamos hoy con las viciosas costumbres de nuestros conquistadores. Pero el egoísmo causó nuestra desgracia, causó la de los griegos y de los romanos, y causará la de aquellas sociedades donde reine este vicio fatal. Si, pues, no queremos ser el juguete de otras naciones, si queremos que el bien nacional se consolide, huyamos del egoísmo y de la apatía; castiguemos con el desprecio a aquellos hombres que cuando se trata de los intereses de la patria, y cuando ella reclama el socorro de sus hijos, se escudan con la ridícula frase de yo no pertenecí a unos ni a otros. Si el despotismo tiene aliados y si la patria tiene enemigos feroces, lo son precisamente estos seres degradados e insensibles que semejantes a los brutos sólo atienden al pasto que los alimenta. Purguemos a nuestra sociedad de esta raza perniciosa que le roe las entrañas y, lejos de imitar su conducta criminal, resolvámonos como Hidalgo a trabajar, no para saciar una ruin venganza, no para vivir en la opulencia a costa de la sangre de los pueblos, sino para hacer la felicidad y la gloria de la Patria. Bien sabéis, conciudadanos, que España subyugó a México con el derecho del más fuerte. Su imperio fundado sobre la injusticia no podía sostenerlo sino también con la injusticia. Para retener lo ajeno, a presencia del mismo dueño, debía valerse de todos los medios reprobados por la moral y la razón. Así lo hizo, en efecto: descuidó de la educación de los mexicanos y les cerró las puertas de las ciencias para hacerles olvidar completamente sus derechos. Les inculcó las doctrinas de una ciega obediencia para obligarlos a reconocer la esclavitud como el primero de sus deberes. Crió clases con intereses distintos, y con una suma, aunque pequeña, del poder arbitrario, para que, creyéndose éstas de una raza superior, oprimiesen a su vez y formasen una de las gradas de su maléfico trono. Les prohibió toda comunicación con las naciones extrañas, cerrando los puertos al comercio y fomentando un odio criminal contra el extranjero, a quien hacía aparecer como enemigo de Dios y de los hombres. Estableció la inmoral y vergonzosa pena de azotes, a fin de acostumbrarlos a perder el pudor, que es el baluarte más firme de la dignidad en el hombre. Para empobrecerlos, puso fuertes tributos que exigió con el más inflexible rigor. Mezcló la política con la religión para revestir a sus máximas de una veneración que sólo a Dios es debida. Sistemó la intolerancia y el fanatismo, y cualquiera que osaba reclamar sus derechos o atacar los abusos del poder con las armas de una razón ilustrada, recibía el cadalso o la hoguera por única satisfacción a sus reclamos. Tal es la conducta que observó España para dominarnos: aislar, corromper, intimidar y dividir. Éstas fueron las máximas de su política cruel. ¿Y cuál fue el resultado de todo esto? Nuestra miseria, nuestro embrutecimiento, nuestra degradación y nuestra esclavitud por 300 años. Pero hay más: la estúpida pobreza en que yacen los indios, nuestros hermanos, las pesadas contribuciones que gravitan sobre de ellos todavía, el abandono lamentable a que se halla reducida su educación primaria. Por otra parte, la intolerancia política por la que se persigue y se aborrece al hombre, porque haciendo uso de su razón piensa de éste o del otro modo. El menosprecio de las artes y de las ciencias. El aborrecimiento al trabajo y el amor a los vicios y a la holgazanería. El deseo de vivir de los destinos públicos y a costa de los sudores del pueblo. En fin, la protección que se dispensa al hombre inepto y prostituido, y la persecución innoble que se declara al ciudadano honrado que, conociendo la dignidad de su ser, no se doblega a los caprichos de otro hombre. Todos estos defectos son todavía las reliquias del gobierno colonial, son los resabios de su política mezquina y miserable, son los verdaderos obstáculos de nuestra felicidad, y son los gérmenes positivos de nuestras disensiones intestinas. Si, pues, tan funestos males han producido esas máximas inicuas, la razón, la prudencia y la propia conveniencia nos aconsejan huir de ellas como de una fuente venenosa y desecharlas de nuestro sistema social. España las adoptó porque al fin era conquistadora y se propuso oprimir y sojuzgar una colonia de esclavos. Pero nosotros que formamos una nación libre y soberana, nosotros que hemos adoptado la forma del gobierno republicano, nosotros que no somos señores de vasallos degradados, debemos proteger al hombre librándolo de los tributos que lo agobian y que menoscaban el sustento de sus hijos; debemos seguir las reglas de una política ilustrada y justa; debemos remover todos los obstáculos que impiden el libre ejercicio de sus derechos; debemos premiar la virtud y el merecimiento donde quiera que se encuentre, y despreciar a aquellos hombres que careciendo de méritos personales intentan asaltar los puestos públicos por la adulación, por la bajeza, por la vil superchería y por la infamia; debemos respetar al ministro del santuario que predica la moral pura del Evangelio, y que hermanándola con la política, cual otro Hidalgo, siembra en nuestra juventud las semillas del patriotismo, de la libertad y de las demás virtudes; debemos tributar nuestro reconocimiento al militar que se ha cubierto de honrosas heridas peleando por la independencia y la libertad nacional; debemos, en fin, proteger la ilustración de todas [las] clases, teniendo presente que sólo los tiranos que gobiernan en las tinieblas, y los que viven de los abusos y de la ignorancia de los hombres, son los que temen y aborrecen el progreso de las luces. Arreglando nuestra conducta a estos principios seremos entonces [en verdad] independientes de las armas de Castilla y también de sus añejas y perniciosas costumbres. Entonces no habrá sido estéril el sacrificio que de su vida hiciera el hombre singular, cuyas heroicas hazañas hoy recordamos. Entonces nuestra libertad no será para nosotros un vano nombre ni una red que se tiende al pueblo para sacrificarlo. Entonces nos temerán nuestros enemigos y nos respetarán nuestros vecinos. Entonces la paz y la concordia reinarán entre nosotros y nuestra patria llegará a ser la tierra clásica del honor, de la moderación y de la justicia; y entonces, finalmente, el árbol santo de la libertad echará raíces muy profundas, y a la sombra de sus frondosas ramas descansarán felices nuestros hijos y nos colmarán de eternas bendiciones. - Dije. (Oaxaca, septiembre 16 de 1840) Fuente: Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006. Nota: “Discurso patriótico pronunciado por Juárez en la ciudad de Oaxaca el 16 de septiembre de 1840”. Benito Juárez, Miscelánea, recopilación de Ángel Pola, México, A. Pola editor, 1906. |
El poeta que le dio nombre a nuestra librería
Poema Perdóname Hoy Mi Impaciencia, Amor Mío

de Rabindranath Tagore
Perdóname hoy mi impaciencia, amor mío.
Es la lluvia primera del verano, y la arboleda del río
está jubilosa, y los árboles de kadam, en flor,
tientan a los vientos pasajeros con copas de vino de aroma.
Mira, por todos los rincones del cielo los relámpagos
dardean sus miradas, y los vientos se yerguen por tu pelo.
Perdóname hoy si me rindo a ti, amor mío. Lo de cada
día anda oculto en la vaguedad de la lluvia; todos los
trabajos se han parado en la aldea; las praderas están
abandonadas. Y la venida de la lluvia ha encontrado en tus
ojos oscuros su música, y julio, a tu puerta, espera, con
jazmines para tu pelo en su falda azul.
Es la lluvia primera del verano, y la arboleda del río
está jubilosa, y los árboles de kadam, en flor,
tientan a los vientos pasajeros con copas de vino de aroma.
Mira, por todos los rincones del cielo los relámpagos
dardean sus miradas, y los vientos se yerguen por tu pelo.
Perdóname hoy si me rindo a ti, amor mío. Lo de cada
día anda oculto en la vaguedad de la lluvia; todos los
trabajos se han parado en la aldea; las praderas están
abandonadas. Y la venida de la lluvia ha encontrado en tus
ojos oscuros su música, y julio, a tu puerta, espera, con
jazmines para tu pelo en su falda azul.
domingo, 8 de mayo de 2016
lolita, así comienza
Lolita o las Confesiones de un viudo de raza blanca: tales eran los dos títulos con los cuales el autor de esta nota recibió las extrañas páginas que prologa. «Humbert Humbert», su autor, había muerto de trombosis coronaria, en la prisión, el 16 de noviembre de 1952, pocos días antes de que se fijara el comienzo de su proceso. Su abogado, mi buen amigo y pariente Clarence Choate Clark, Esquire, que pertenece ahora al foro del distrito de Columbia, me pidió que publicara el manuscrito apoyando su demanda en una cláusula del testamento de su cliente que daba a mi eminente primo facultades para obrar según su propio criterio en cuanto se relacionara con la publicación de Lolita.
Es posible que la decisión de Clark se debiera al hecho de que el editor elegido acabara de obtener el Premio Polingo por una modesta obra (¿Tienen sentido los sentidos?) donde se discuten ciertas perversiones y estados morbosos. Mi tarea resultó más simple de lo que ambos habíamos supuesto. Salvo la corrección de algunos solecismos y la cuidadosa supresión de unos pocos y tenaces detalles que, a pesar de los esfuerzos de «H. H.», aún subsistían en su texto como señales y lápidas (indicadoras de lugares o personas que el gusto habría debido evitar y la compasión suprimir), estas notables Memorias se presentan intactas.

El curioso apellido de su autor es invención suya y, desde luego, esa máscara –a través de la cual parecen brillar dos ojos hipnóticos– no se ha levantado, de acuerdo con los deseos de su portador. Mientras que «Haze» sólo rima con el verdadero apellido de la heroína, su nombre está demasiado implicado en la trama íntima del libro para que nos hayamos permitido alterarlo; por lo demás, como advertirá el propio lector, no había necesidad de hacerlo. El curioso puede encontrar referencias al crimen de «H. H.» en los periódicos de septiembre de 1952; la causa y el propósito del crimen se habrían mantenido en un misterio absoluto de no haber permitido el autor que estas Memorias fueran a dar bajo la luz de mi lámpara.
Es posible que la decisión de Clark se debiera al hecho de que el editor elegido acabara de obtener el Premio Polingo por una modesta obra (¿Tienen sentido los sentidos?) donde se discuten ciertas perversiones y estados morbosos. Mi tarea resultó más simple de lo que ambos habíamos supuesto. Salvo la corrección de algunos solecismos y la cuidadosa supresión de unos pocos y tenaces detalles que, a pesar de los esfuerzos de «H. H.», aún subsistían en su texto como señales y lápidas (indicadoras de lugares o personas que el gusto habría debido evitar y la compasión suprimir), estas notables Memorias se presentan intactas. 
El curioso apellido de su autor es invención suya y, desde luego, esa máscara –a través de la cual parecen brillar dos ojos hipnóticos– no se ha levantado, de acuerdo con los deseos de su portador. Mientras que «Haze» sólo rima con el verdadero apellido de la heroína, su nombre está demasiado implicado en la trama íntima del libro para que nos hayamos permitido alterarlo; por lo demás, como advertirá el propio lector, no había necesidad de hacerlo. El curioso puede encontrar referencias al crimen de «H. H.» en los periódicos de septiembre de 1952; la causa y el propósito del crimen se habrían mantenido en un misterio absoluto de no haber permitido el autor que estas Memorias fueran a dar bajo la luz de mi lámpara.
Navokov. el maestro de la literatura universal dedica este poema a Vera, su actual esposa!
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NABOKOV SE CONSIGUIÓ UNA BELLA MUJER CON ESTE VERSO. ES EL AUTOR DE LOLITA
Longing, and mystery, and delight…as if from the swaying blackness
of some slow-motion masquerade
onto the dim bridge you came.

And night flowed, and silent there floated
into its satin streams
that black mask’s wolf-like profile
and those tender lips of yours.
into its satin streams
that black mask’s wolf-like profile
and those tender lips of yours.
And under the chestnuts, along the canal
you passed, luring me askance.
What did my heart discern in you,
how did you move me so?
you passed, luring me askance.
What did my heart discern in you,
how did you move me so?

In your momentary tenderness,
or in the changing contour of your shoulders,
did I experience a dim sketch
of other — irrevocable — encounters?
or in the changing contour of your shoulders,
did I experience a dim sketch
of other — irrevocable — encounters?
Perhaps romantic pity
led you to understand
what had set trembling that arrow
now piercing through my verse?
led you to understand
what had set trembling that arrow
now piercing through my verse?

I know nothing. Strangely
the verse vibrates, and in it, an arrow…
Perhaps you, still nameless, were
the genuine, the awaited one?
the verse vibrates, and in it, an arrow…
Perhaps you, still nameless, were
the genuine, the awaited one?
But sorrow not yet quite cried out
perturbed our starry hour.
Into the night returned the double fissure
of your eyes, eyes not yet illumed.
perturbed our starry hour.
Into the night returned the double fissure
of your eyes, eyes not yet illumed.

For long? For ever? Far off
I wander, and strain to hear
the movement of the stars above our encounter
and what if you are to be my fate…
I wander, and strain to hear
the movement of the stars above our encounter
and what if you are to be my fate…
Longing, and mystery, and delight,
and like a distant supplication….
My heart must travel on.
But if you are to be my fate…
and like a distant supplication….
My heart must travel on.
But if you are to be my fate…

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lunes, 11 de abril de 2016
Los armadilos también son poetas rurales..Y la carta del poeta JORGE SHAROUF
http://www.youtube.com/user/Guerreroflaquito1
ARRIBA ESTá EL ACCESO DIRECTO A UNO DE LOS ÉXITOS DE LOS ARMADILLOS. SI NO SABES DE ELLOS, TE ACONSEJO QUE VEAS EL VIDEO.
QUE TE PONGO Y ENTRES A COMPARTIR LA VIDA DEL AUTÉNTICO PUEBLO MEXICANO DEL SUR AGRESTE DE MONTAÑAS Y CORDILLERAS DE LA SIERRAMADRE.
ton camino al salon...
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Es todo por hoy.
jueves, 7 de abril de 2016
miércoles, 23 de marzo de 2016
LA ORACIÓN A DIOS MÁS HERMOSA DEL MUNDO DE TODOS LOS TIEMPOS
Val HG Si estás triste, no eres feliz; AGRÉGAME.
Soy Licenciado en Filosofía, con Diplomado en Desarrollo Humano (psicología), Formación Espiritual, etc.
Soy Licenciado en Filosofía, con Diplomado en Desarrollo Humano (psicología), Formación Espiritual, etc.
Myrna CB Visicontti Si perdona no olvides por que gracias a eso aprendes a no cometer los mismos errores Emoticón wink y si continua con tu vida
Livingston Vaught LOS CATÓLICOS tenemos la obligación de perdonar pues en nuestra principal oración está: "perdona a quienes te ofenden así como Dios perdona tus pecados" tras arrepentirte de haberlos cometido: El padre nuestro o padrenuestro (en latín, Pater Noster) es el nombre de una oración cristiana elaborada por Jesús de Nazaret según relatan los evangelios de Mateo y de Lucas . De la diferencia en la descripción de las circunstancias y en el estilo del texto de la oración en ambos autores, derivan las diferentes versiones existentes para cada confesión cristiana.
El padrenuestro es considerado la oración cristiana común por excelencia por las confesiones mayoritarias; para las iglesias católica, ortodoxa, anglicana y protestantes, es el modelo de oración cristiana:
Padre nuestro,
que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
Nuestro pan cotidiano dánosle hoy;
y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
no nos dejes caer en tentación,
mas líbranos del mal.
El padrenuestro es considerado la oración cristiana común por excelencia por las confesiones mayoritarias; para las iglesias católica, ortodoxa, anglicana y protestantes, es el modelo de oración cristiana:
Padre nuestro,
que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
Nuestro pan cotidiano dánosle hoy;
y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
no nos dejes caer en tentación,
mas líbranos del mal.
martes, 22 de marzo de 2016
de todo, poetas AMADO NERVO y SALVADOR DÌAZ MIRÓN

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El aaseinato de la alcadesa de Temixco le sairvió para "convencer" a los otros presidente municipales que aceptaran a huvo el MANDO ÙNICO. Los respònsables materiales del delitop fueron abatidos para que no hablaran.... Así se las gasta el dictadorzuelo!

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Como se sabe su tío, Garrido Canabal, hermano de su padre Garrido,fue el pero dictyador que jha tenido México.
Él mismo prohibió que se pusieran nombres cr...
Ver másÉl mismo prohibió que se pusieran nombres cr...

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Como se sabe su tío, Garrido Canabal, hermano de su padre Garrido,fue el pero dictyador que jha tenido México.
Él mismo prohibió que se pusieran nombres cristianos y que no hubieran bautizos, cerrando iglesis y persiguiendo a los sacerdotes a quienes mandó a asesinar.
Este Graco, por las razones expuestas, sin nombre cristiano, ha seguido al pie de la letra la historia de los Graco que estuvieron siempre en guerra y en medio de la violencia:
"Graco, después d...
Ver másÉl mismo prohibió que se pusieran nombres cristianos y que no hubieran bautizos, cerrando iglesis y persiguiendo a los sacerdotes a quienes mandó a asesinar.
Este Graco, por las razones expuestas, sin nombre cristiano, ha seguido al pie de la letra la historia de los Graco que estuvieron siempre en guerra y en medio de la violencia:
"Graco, después d...
El aaseinato de la alcadesa de Temixco le sairvió para "convencer" a los otros presidente municipales que aceptaran a huvo el MANDO ÙNICO. Los respònsables materiales del delitop fueron abatidos para que no hablaran.... Así se las gasta el dictadorzuelo!

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Recorded on September 9, 2012 using a Flip Video camera.
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Violin and piano cover of Clarity by Zedd ft. Foxes Get this on iTunes:https://itunes.apple.com/us/album/violin-covers-p…
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Todavía Rubén Darío no nos había conducido
a ver cisnes de Versalles o de Aranjuez,
cuando este joven poeta nos llevaba, con
la Duquesa Job, su musa pagana y...
Ver mása ver cisnes de Versalles o de Aranjuez,
cuando este joven poeta nos llevaba, con
la Duquesa Job, su musa pagana y...

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Díaz Mirón su blasfemia elocuente: DIOS NO EXISTE.
Sólo Gutiérrez Nájera inicia una melancolía
de buen gusto, una queja mesurada y
recóndita cuyo lejano acorde Parece prolongarse a veces en el budismo de Amado Nervo y en la resignación sideral de
González Martínez.
Sólo Gutiérrez Nájera inicia una melancolía
de buen gusto, una queja mesurada y
recóndita cuyo lejano acorde Parece prolongarse a veces en el budismo de Amado Nervo y en la resignación sideral de
González Martínez.
Del poeta anacreóntico, del prosador
impresionista quedan libros divulgados
y populares ya. Aquí he querido recoger las casi desconocidas Cuaresmas, siendo que estamos en CUARESMA,
en donde un poeta confidencial , un confesor de «desencantadas» como Amado Nervo, predica sonriendo, el evangelio de la bondad.
EL DÍA QUE ME QUIERAS
impresionista quedan libros divulgados
y populares ya. Aquí he querido recoger las casi desconocidas Cuaresmas, siendo que estamos en CUARESMA,
en donde un poeta confidencial , un confesor de «desencantadas» como Amado Nervo, predica sonriendo, el evangelio de la bondad.
EL DÍA QUE ME QUIERAS
El día que me quieras tendrá más luz que junio:
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.
Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.
El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.
Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!
Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.
El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de "Las Mil y una Noches"; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de "Las Mil y una Noches"; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.
El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.
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